Plan Estratégico de la FUICM

Suscrito por el Consejo de Obispas(os)

 

Presentado en

 

Junio de 2005

 


Contenido

 

Historia de ICM                                                                                                        3-5

 

Resumen Ejecutivo                                                                                                   6

 

Manifiesto de Visión de ICM                                                                                   7

 

Manifiesto de Propósito de ICM                                                                              7-8

 

Manifiesto de Dirección de ICM                                                                              8

 

Manifiesto de Valores Básicos de ICM                                                                   9

 

Análisis Organizacional                                                                                            10

 

            Desafíos Identificados                                                                                   10-13

 

            Oportunidades Identificadas                                                                        14-15

 

Prioridades Estratégicas de ICM                                                                             16-18

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia

En 1968, un año antes de las revueltas de Stonewall en Nueva York, una serie de eventos en California se tradujeron en el nacimiento de la primera iglesia en el mundo con un ministerio básico y positivo para las personas gay, lesbianas, bisexuales y transgénero.

Tales eventos incluyeron una relación fallida, un intento de suicidio, una reconexión con Dios, una profecía inesperada y la concepción de un sueño. Juntos, condujeron al primer servicio de culto de ICM: una reunión de 12 personas en la sala del apartamento del Rev. Troy Perry en Huntington Park, California el 6 de octubre de 1968

Adaptación del libro El Señor es mi Pastor, y Sabe que Soy Gay, del Rev. Troy Perry:

 

Por fin había llegado ese primer servicio de culto dominical.

Me puse de pie, nervioso, viendo hacia la puerta, preocupado a morir. Había limpiado la sala y colocado algunas sillas, y puse una mesita como altar. Le había pedido prestado un hábito a un ministro a quien antes había yo ayudado. Él insistió en que debía predicar con hábito en ese primer servicio.  También pedí algunas charolas a algunas amistades, Steve y su pareja, Lynn, para la comunión. Dispuse todo y me paré en la cocina. Me mantuve ahí, nervioso, con el hábito prestado y aferrado a la Biblia, cuyas páginas hojeaba con el pulgar.

 

Entonces, la gente comenzó a reunirse. 

 

Mi compañero de habitación y querido amigo Willie Smith les dio el paso. Los saludé, y vi que tomaran asiento. Un amigo de nosotros trajo a su hermano hetero y a su novia. Otras personas se aparecieron, la mayoría había sabido por comentarios de alguien más, pero finalmente, tres personas que habían leído el anuncio en la revista Advocate, se hicieron presentes. 

Había 12 personas en la sala, y yo entré y le pedí a todos que se pusieran de pie, diciendo “Presentémonos ante Dios con una oración”. Nos tomamos de las manos y oramos. Entonces dije, “Cantaremos algunos himnos”. Les invité a que abrieran una página en un himnario, libros que habíamos pedido prestados de la iglesia donde había sido predicador invitado en la Pascua anterior. Nadie sabía qué esperar. Todos estaban tan nerviosos como yo. Todos esperaron que yo tomara la iniciativa para cantar y ponerse todos a cantar, así que lo hice.

 

El siguiente domingo, fuimos 14 en vez de 12. Me puse de pie, vi a mi alrededor y dije, “si aman a Dios esta mañana, digan ‘amén!’ “ Y todos me respondieron con un ‘amén’. Desde entonces ha sido así.

El siguiente domingo tuvimos 16 y me puse de pie y dije: “Bien, veamos. ¡Gracias, Jesús, estamos en marcha!”.

Pero el cuarto domingo éramos sólo nueve, y casi me moría. Lee, un amigo de mis días en el ejército y ahora asiduo visitante, dijo, “Esa mañana, cuando nos miraste al grupo y viste que se había reducido, podría asegurar que estabas mortificado. Te paraste y predicaste, y predicaste como poniendo toda tu alma. Se podría decir que la pusiste”. ,

Le dije, “Bueno, ese fue un sermón que Dios dió especialmente para mí”.
Al siguiente domingo éramos 22 los asistentes.

Volvimos a crecer en asistencia, y desde entonces no hemos bajado.

Entonces comenzamos a organizarnos.

 

Decidimos algunos procedimientos regulares como el de la comunión. Siempre sería una comunión abierta. Siempre manifestaríamos que sería así. Extenderíamos una invitación para que todos se acercaran a la mesa del Señor. Nos prepararíamos para un acto de confesión abierta. Pediríamos la absolución y se nos concedería. Entonces participaríamos en el acto de la cena en la mesa del Señor, al tomar el pan mojado en vino. 

Utilizamos los libros de culto de las iglesias Episcopal, Presbiteriana y Luterana, así como aquellos que los miembros de la congregación deseaban incluir. Experimentamos y dimos cabida a todo ello.


La nuestra fue una iglesia que trabajó activamente y creció. Sabíamos que el culto a Dios surge del corazón. Sentíamos que la diversidad y la libertad y la sinceridad verdadera del culto, nos acercaría en unidad. Y así ha sido.

 

Cuando finalmente obtuvimos nuestra carta constitutiva, lo hicimos como la  Fraternidad Universal de Iglesias de la Comunidad Metropolitana. En esa organización establecimos misiones y nuevas iglesias, y todo nuestro programa de acción social, económica y política.

La gente salió de entre las sombras, fuera de sus closets, salió de su medio-mundo. Fueron atraídos a la
Iglesia de la Comunidad Metropolitana.

El activismo del Rev. Perry ha dado muchos giros en los últimos 37 años, incluyendo puestos en bastantes comités de organizaciones lésbico-gay, bisexuales y transgénero. Ahora, en nuestro año 37, en la víspera de la jubilación del Rev. Perry como moderador de la FUICM, celebramos y recordamos nuestra historia como Iglesia Cristiana…

Estamos aquí, orgullosos y comprometidos.

¡Seguiremos trabajando para Dios en el mundo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Resumen Ejecutivo

Al embarcarnos en una nueva época de ICM, nos enfrentamos a un amplio horizonte que está marcado por el desafío y la oportunidad. Por primera vez en nuestra historia, elegiremos a un(a) Moderador(a) que no es nuestro Fundador, y enfrentaremos las increíbles oportunidades para las cuales, nuestra rica historia ha allanado el camino. El llamado para ir ahora y llevar la voz de Dios diciendo “Son míos y los amo”, todavía resuena. Sólo ahora, el mensaje se expande y profundiza, y su alcance es mayor. A fin de seguir siendo una poderosa voz entre las comunidades religiosas, ICM tendrá que unirse a las voces del pasado y crear nuevas voces que sigan llevándole al mundo un mensaje que ratifique la santa unión de la espiritualidad y la sexualidad y la justicia.  

 

Si bien hemos escuchado las voces de los fieles, conseguido las ideas y visiones de quienes sirven por todo el planeta, investigado las tendencias que van aconteciendo en un movimiento mundial y orado persistentemente por la orientación de Dios, parecen existir cuatro preguntas que deben ser abordadas si deseamos comenzar esta nueva época con un enfoque e intención de vivir nuestro llamado: 

 

 

Aunque estas preguntas parecen obvias, no necesariamente encierran respuestas fáciles ni implican una visión común dentro de nuestra diversa membresía. Empero, sí representan una oportunidad para todos aquellos quienes deseamos ser más intencionales, enfocados y apasionados por el ministerio que desarrollamos juntos, para el mayor beneficio de aquellos a quienes servimos.

 

Como Consejo de Obispas(os) electo para servirles como líderes espirituales, hemos abordado estas cuestiones con sumo cuidado y mucha oración. Nos hemos comprometido a enterarnos e investigar las tendencias en el mundo, buscar su retroalimentación, estudiar las variables que afectan a nuestro movimiento y volver a revisar nuestro mensaje y misión originales. Tras hacerlo, creemos que las páginas que siguen representan nuestro mejor esfuerzo hacia un llamado unificado y enfocado en los siguientes años, llamado para ICM alrededor del mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Manifiesto de Visión de ICM

 

26Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27sino que Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; 28y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para anular lo que es; 29para que nadie se jacte delante de Dios. 30 Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, 31para que, tal como está escrito: EL QUE SE GLORIA, QUE SE GLORIE EN EL SEÑOR.” –1 Corintios 1:26-31 (El Mensaje)

 

 

Las Iglesias de la Comunidad Metropolitana están en una decidida misión de transformar corazones, vidas e historias. Somos un movimiento que proclama fielmente el amor incluyente de Dios para todas las personas y orgullosamente se proclama testigo de la santa integración de la espiritualidad y la sexualidad.

 

Así como Jesús lo hizo, nosotros somos llamados a :

 

Manifiesto de Propósito de ICM

Como la gente liberada de Dios, decididamente . . .

 

Reclamamos nuestra Santa Identidad. 

Como ICM, creemos que incluso en nuestra humanidad, somos santos.  Hemos sido  liberados de las definiciones que tienen otras personas de quienes somos.  Hemos sido hechos tanto de cuerpo como de espíritu. Creemos que nuestra sexualidad es un santo don de Dios para que no dejemos fuera a nuestros cuerpos de nuestra experiencia con Dios. Somos personas que orgullosamente participamos en la comunión del cuerpo y del espíritu. 

 

Anticipamos nuestro llamado a la Justicia y Acción Social.

Como ICM, creemos que Jesús estuvo a la vanguardia en actos de compasión y de justicia.  Como hemos sido personas marginadas por la sociedad, comprendemos por entero la gracia que Dios nos ha extendido.   Buscamos distanciarnos de la exclusión y acercarnos a la inclusión de todos y todas quienes están marginados de forma alguna. Decididamente, somos solidarios con quienes resisten las estructuras de exclusión, tal como Jesús lo hizo, y trabajamos para asegurarle la libertad a todas las personas.  En la marginalidad, somos bendecidos. 

 

Revelamos la historia de la Gracia Transformadora de Dios.

En ICM, llegamos tal y como somos ante Cristo y somos transformados por lo que encontramos.  Experimentamos a un Dios con brazos abiertos, que nos invita a todos y a todas a llevar la santa jornada de fe y transformación. Crecemos en nuestra fe y afirmamos que nuestro sitio en la sociedad ha amplificado nuestro sitio en la Familia de Dios.  ¡Somos una de las muchas voces de Dios que, hasta ahora, se han perdido en la marginalidad! 

 

Cuidamos del valor de la Comunidad

En  ICM, creemos que nuestro máximo ministerio está en el mundo.  Sabemos que para prepararnos para un servicio radical que cambie vidas, debemos prepararnos en la seguridad de una comunidad que nos apoye. Aspiramos a vivir un mensaje que rechace la idea de que alguien esté excluido o excluida de la familia de Dios.

 

Construimos puentes que Liberan y Unen

En ICM, experimentamos la destrucción del alma que resulta de la retórica llena de odio.  Al reparar nuestras almas, hemos llegado a encontrar que nuestras voces verbalizarán la liberación que se transmite a través de la paz, el amor, el respeto y la gracia.  Como seguidores de Jesús, creemos en el santo privilegio de cada persona a trabajar por su propia salvación.   Y aunque somos una iglesia Cristiana que sigue a Jesús, respetamos a quienes tienen otras tradiciones religiosas y trabajamos junto con ellos para liberar a aquellos que están oprimidos por el odio, el desprecio y la violencia.

 

 

 

Manifiesto de Dirección de ICM

ICM ha  comprometido su proclama.  Como una de las  iglesias emergentes del mundo, proclamamos una espiritualidad que es liberadora y lo suficientemente profunda como para abordar los asuntos de nuestro caótico y complejo mundo. Vivimos la creencia de que  somos bendecidos en nuestra marginalidad, y ofrecemos múltiples formas para que la gente acceda a nuestro mensaje de liberación e inclusión.  A través de la plantación de iglesias, la revitalización de iglesias, alianzas, el internet y nuestro trabajo en actos de compasión y justicia, expandiremos nuestro alcance sustancialmente en los próximos años.  ICM se convertirá en un nombre conocido por un creciente número de personas como el sitio donde todos y todas son bienvenidos y nuestro servicio a quienes son excluidos, es nuestro llamado básico.  Seremos líderes en el mundo respecto a la unión de espiritualidad y sexualidad al articular nuestro mensaje y difundirlo efectivamente. 

 

 

Manifiesto de Valores Centrales de ICM

         

Inclusión

El Amor es nuestro más grande valor moral y la resistencia frente a la exclusión e exclusion es el enfoque básico de nuestro ministerio. Deseamos seguir siendo los conductos de una fe donde cada persona esté incluida en la familia de Dios, y donde todas las partes de nuestro ser sean bienvenidas a la mesa de Dios.

 

Comunidad

El ofrecer una comunidad sana y para que las personas adoren, aprendan y crezcan en su fe, es nuestro profundo deseo. Estamos comprometidos a prepararnos a sí mismos y recíprocamente para hacer el trabajo al que Dios nos ha llamado a hacer en el mundo.

 

Transformación Espiritual

Brindar un mensaje de liberación del opresor ambiente religioso de nuestra épica, o a quienes experimentan a Dios por vez primera, es lo que guía nuestro ministerio.  Creemos que cuando las personas son invitadas a experimentar a Dios a través de la vida y el ministerio de Cristo, las vidas serán transformadas.

 

Acción Social

Al trabajar en hablar menos y hacer más, estamos comprometidos en resistencia frente a las estructuras que oprimen a las personas y en respaldo a quienes sufren el peso de los sistemas opresivos, siempre guiados por nuestro compromiso a los Derechos Humanos en el Mundo.

 


 

Análisis Organizacional

Cada buen proceso de planeación estratégica incluye una evaluación honesta de las Fortalezas y Debilidades de una organización, sus Oportunidades y Amenazas. Al utilizar las preguntas estratégicas como guía, junto con su retroalimentación, registros cuantitativos e investigaciones como tendencias y estudios históricos, hemos identificado los siguientes desafíos y oportunidades a los que nos enfrentamos: 

           

Desafíos Identificados

 

Planeación Financiera

Hacer la transición hacia una nueva estructura ha demandado recursos, tanto humanos como financieros.

La desafiliación de algunas iglesias ha reducido la cantidad que se pagaba en contribuciones al movimiento.

La necesidad de apoyar a iglesias que sufren carencias y el deseo de plantar otras nuevas, crea una competencia de demanda financiera. 

Crear oportunidades convincentes de trabajo para clérigos, es difícil cuando nuestra escala general de salarios es menor a la mayoría de otros movimientos religiosos.

Nuestro compromiso al ministerio internacional crea mayores demandas que incluyen adaptaciones de migración, personal, viaje, idioma y cultura. 

El plan para reducir las recaudaciones de la organización en un 5% por año coincide con un momento en el que las oportunidades para nuestro ministerio jamás habían sido tan grandes. 

Campo Internacional

Las tendencias pueden indicar que existe un crecimiento potencial a nivel mundial durante la próxima década.

La globalización LGBT en un contexto religioso es crucial para comprender cómo proceder. 

Nuestras iglesias en el mundo tienen grandes necesidades en áreas de recursos culturales múltiples y de idioma, líderes preparados y apoyo financiero.

Desarrollar y capacitar a líderes alrededor del mundo no es un lujo, sino una necesidad. Esto requerirá la flexibilidad de distintos requisitos y expectativas, así como un compromiso hacia las mejores prácticas de una nación.

Manejar los problemas y demandas de migración, especialmente para una corporación con sede en los EUA, crea problemas de injusticia. Las políticas centralistas y homofóbicas de los EUA, requieren de estrategias para modificar políticas gubernamentales, así como de un compromiso financiero para apoyar a nuestros clérigos y a sus familias.

Comprender las diferencias económicas y legales es un componente clave para fijar los sistemas y estructuras adecuados que ayuden a apoyar a un ministerio internacional.

 

 

 

 

Desafíos Identificados, cont.

 

Teologías Diversas

Crear un mensaje unificado se dificulta más cuando portamos tantas perspectivas teológicas diferentes.

El público puede percibirnos como una iglesia “en la que pasa de todo”, a menos que articulemos nuestro terreno común. 

El desarrollo de perspectivas teológicas y estar abiertos a articularlas, requerirá de mucho tiempo y esfuerzo junto con mucha mente abierta y tolerancia hacia las muchas formas en que vivimos nuestra fe. 

Nuestro mayor desafío será asegurarnos que nuestra diversidad teológica sea nuestro mayor activo, en vez de permitir que se convierta en nuestro mayor riesgo.  

La teología diversa causará que algunas iglesias sientan que no encajan en ICM. Nuestro desafío será permitir esta realidad en vez de sentirnos presionados a conformar un conjunto uniforme de creencias. 

Encontrar formas de incluir a otras tradiciones religiosas en vez de aislarlas, es un reto continuo, al ir trabajando en cubrir las necesidades de familias e individuos de distintos extractos religiosos y con diversas prácticas espirituales. 

Prioridades Conflictivas

y en Competencia

A fin de vivir nuestro llamado, habrá muchas prioridades urgentes. Discernir en cuáles enfocarnos primero, será un reto.

Plantar nuevas iglesias sin fortalecer las ya existentes, podría crear conflicto de estrategias.

Generar más recursos para las iglesias locales podría competir fácilmente con la necesidad de trasladar los recursos con los que ya contamos.

Llegar a la comunidad heterosexual podría ser una prioridad de competencia con el llegar a los millones de personas LGBT que no saben que existimos. 

Estar al frente de los problemas de justicia social en los que se enfocan las personas LGBT, podría entrar en conflicto con las demandas de otros temas de justicia social que existen alrededor del mundo. 

Preparar a líderes en países fuera de los Estados Unidos puede crear una necesidad de competencia para continuar creando oportunidades para personas dentro de los EUA.

Llegar a quienes no tienen iglesia podría crear una tensión con quienes desean reclamar a su iglesia histórica.

Desarrollar una infraestructura adecuada para apoyar a nuestro compromiso en ser un movimiento mundial, podría parecer como conflicto con el valor que tiene reducir la burocracia. 

Continuar al frente de las políticas de EUA, podría entrar en conflicto con los recursos que se necesitan desplegar para luchar por los derechos humanos elementales en otros países. 

 

Desafíos Identificados, cont.

 

Renovación y Crecimiento como Apoyos

Aún tenemos muchas iglesias que han existido durante mucho tiempo pero que han crecido poco. A fin de revitalizarlas, debe ser prioritario el comprometer recursos tanto humanos como financieros, de acuerdo con el deseo que tengan de crecer.

La plantación exitosa de iglesias alrededor del mundo requerirá de líderes y pastores específicamente entrenados, así como de un financiamiento de arranque.

La constante revisión y ajuste de nuestro proceso de afiliación puede ser necesario a fin de darle cabida a iglesias y grupos o nuevas iglesias que desean ser parte de ICM. 

Equilibrar la necesidad de un crecimiento saludable, al igual que el numérico, podría ser un desafío permanente.

Los últimos tres años en ICM, la membresía ha sido constante y algunas iglesias han perdido miembros. Tratar esto es vital para nuestro crecimiento.

Articular nuestro mensaje para mostrar a ICM como un movimiento en general y en especial para las iglesias locales, hará que surjan nuestras diferencias y cuestionen nuestra disposición para encontrar terreno común. También desafiará a nuestra capacidad e articular quiénes somos en distintas culturas. ¡No podemos crecer a menos que la gente sepa que estamos aquí!

Será un reto reconocer que el grueso de las iglesias se componen de personas de 35 a 55 años de edad. Si vamos a crecer necesitamos buscar intencionalmente a generaciones más jóvenes y en convertir a nuestro ministerio en algo que les sea importante. 

Ministerio Generacional

Con muchas generaciones representadas en nuestras iglesias, el reto es crear planes, programas y atención para niños, jóvenes, adultos jóvenes y maduros, personas mayores y de la tercera edad. 

Abordar asuntos de justicia social que afectan a cada generación y género es labor ardua, pero nuestra membresía lo exige.

Reclutar y desarrollar a líderes para cada necesidad generacional, será crucial si, efectivamente, queremos atenderles. 

La membresía de ICM ha sido constante y no ha crecido en los últimos tres años, y esto indica que algunos de nuestros ministerios no le son importantes a las comunidades atendidas. 

En muchos condados, hay una creciente tendencia hacia personas LGBT con niños. Por ejemplo, en el último censo de EUA, de quienes dijeron ser homosexuales, el 25% tenía hijos. Esto indicaría que es vital el contar con programas para niños. 

Alrededor del mundo, hay una creciente existencia de familias con distinta fe que necesitamos considerar al desarrollar ministerios, programas y recursos.